domingo, 16 de junio de 2013

EL JUEGO CORPORAL: 

EL CUERPO EN LOS JUEGOS DE CRIANZA


Presentación

por Calmels, Daniel

Junto o fuera de las acciones destinadas a la atención del niño (alimentación, higiene, 
traslado, etc.), existen acciones derivadas o concomitantes con ellas que tienen un carácter lúdico o pre lúdico. Se desarrollan alrededor de los cuidados del pequeño y van dirigidas a su cuerpo, con una implicación corporal del adulto. A estas acciones lúdicas o pre lúdicas las he denominado juegos de crianza y clasifiqué tres variantes: juegos de sostén, juegos de ocultamiento y juegos de persecución. En ellos los temores y los impulsos 
agresivos son dramatizados, ordenados y desplegados como contenidos dinamizadores de la trama vincular.

Los juegos de crianza dan nacimiento a lo que denomino juego corporal, fenómeno 
convocante y de presencia particular en la práctica psicomotriz, así como en toda práctica 
docente que contemple al juego como experiencia creativa. Nombrarlos como juegos 
corporales remite a la presencia del cuerpo y sus manifestaciones. Implica esencialmente 
tomar y poner el cuerpo como objeto y motor del jugar. Definirlos como juegos corporales
es jerarquizar la presencia insustituible de la corporeidad en toda su complejidad. No se 
trata de "juegos de ejercicios", ni de "juegos motores", ni de "juegos funcionales". En estas 
denominaciones no se jerarquizan las manifestaciones específicas del cuerpo implicadas en 
la trama vincular. 

Pensamos al cuerpo como una construcción cultural, que se materializa y elabora sobre el 
soporte dinámico de la vida orgánica y se visualiza a través de diversas manifestaciones 
corporales, como son la mirada, la escucha, el contacto, la gestualidad expresiva, el rostro, la voz, las praxias, la actitud postural, los sabores, la conciencia de dolor y de placer, etc. 

De esta manera, el cuerpo es en sus manifestaciones. 

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